Con el regreso del Fenómeno del Niño al centro de la escena, especialistas analizan cómo afectaron a Santa Fe los episodios más intensos registrados en las últimas décadas y qué diferencias existen con la actualidad.
Los antecedentes más similares corresponden a los eventos de 1982/83, 1991/92, 1997/98 y 2015/16, períodos en los que se produjeron importantes crecidas en la cuenca del río Paraná y situaciones de alto riesgo para distintas localidades de la provincia.
Sin embargo, los expertos advierten que las comparaciones no pueden hacerse de forma directa, ya que desde entonces cambiaron varios factores, entre ellos la construcción de grandes represas sobre el Paraná y el desarrollo del sistema de defensas que hoy protege al área metropolitana de Santa Fe.
Actualmente, los terraplenes y obras de contención ayudan a resguardar a la ciudad frente a crecidas extraordinarias. No obstante, cuando coinciden ríos con niveles elevados y lluvias intensas, el funcionamiento del sistema hídrico se vuelve mucho más complejo.
En esos casos, el agua de lluvia no puede escurrir naturalmente hacia los ríos debido a que estos presentan niveles superiores al de la ciudad. Por ese motivo, el excedente debe trasladarse mediante desagües y canales hacia reservorios, desde donde luego es extraído con estaciones de bombeo.
La meteoróloga Cristina Recalde, del Centro de Predicción Climática de la NOAA, explicó que los eventos históricos más intensos dejaron importantes crecidas del río Paraná y que el comportamiento del fenómeno continúa siendo monitoreado por los organismos especializados.
Uno de los casos más recordados fue el de 1982/83, cuando aún no estaban en funcionamiento las represas de Itaipú y Yacyretá. En aquel entonces, la fuerza del agua provocó importantes daños en la infraestructura regional, incluyendo el colapso de sectores del sistema de puentes aliviadores de la Ruta Nacional 168, una de las principales conexiones entre Santa Fe y Paraná.
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