El sostenido descenso de la natalidad en Argentina comenzará a reflejarse con fuerza en el sistema educativo y la provincia de Santa Fe aparece entre las más afectadas. De acuerdo a proyecciones oficiales, el nivel primario perdería cerca de 87.770 alumnos en los próximos cinco años, lo que representa una disminución del 24,5% en relación con la matrícula registrada en 2023. El escenario obliga a repensar la organización de escuelas, cargos docentes y la asignación de recursos públicos.
Las cifras surgen del informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado”, elaborado por Argentinos por la Educación a partir de proyecciones de la Dirección Nacional de Población y datos oficiales del sistema educativo. El estudio advierte que, a nivel nacional, el nivel primario contará con aproximadamente 1,2 millones de estudiantes menos en apenas siete años.
En términos absolutos, Santa Fe se ubica entre las jurisdicciones con mayor reducción de alumnos, solo superada por la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si bien la caída será generalizada en todo el país, el impacto será más visible en los sistemas educativos de mayor tamaño, donde la reorganización será inevitable.
Aulas más pequeñas y cambios en la relación docente-alumno
Uno de los efectos más notorios del descenso de la matrícula será la modificación del tamaño de los cursos. Si se mantuviera la cantidad actual de secciones, hacia 2030 los grados con más de 25 estudiantes pasarían a ser excepcionales, mientras que casi la mitad de las aulas tendría entre 15 y 19 alumnos.
En Santa Fe, este proceso se manifestará especialmente en ciudades intermedias y en el interior provincial, donde se proyecta un crecimiento sostenido de aulas con baja cantidad de estudiantes. En paralelo, la relación alumnos-docente, que hoy promedia alrededor de 16 estudiantes por cargo a nivel nacional, podría descender hasta unos 12 alumnos por docente hacia el final de la década.
El desafío de reordenar escuelas, cargos y recursos
El informe advierte que, si no se introducen cambios estructurales, el sistema educativo tenderá a sobredimensionarse. A escala nacional, se estima la reducción de unas 50.000 secciones y la necesidad de reorganizar más de 70.000 cargos docentes, lo que equivale a aproximadamente el 15% del presupuesto educativo nacional.
Para Santa Fe, el panorama plantea la necesidad de una planificación de mediano plazo que incluya la revisión de la distribución territorial de las escuelas, la reorganización de grados con matrícula reducida y el rediseño del uso del plantel docente, sobre todo en las zonas donde la caída de alumnos será más pronunciada.
Especialistas remarcan que el debate no debe centrarse únicamente en la reducción del tamaño de las aulas. La evidencia disponible indica que menos alumnos por curso no garantiza automáticamente mejores aprendizajes y que la interacción entre pares también cumple un rol clave. En este contexto, se propone aprovechar la transición demográfica para reforzar tutorías, apoyos personalizados, extensión de la jornada escolar, provisión de materiales pedagógicos y acompañamiento docente, sin incrementar el gasto total del sistema.
Una oportunidad para mejorar la calidad educativa
Desde Argentinos por la Educación destacan que la baja de la natalidad abre una oportunidad histórica para invertir más recursos por estudiante, siempre que se adopten políticas basadas en evidencia y se evite mantener estructuras ineficientes por inercia. También advierten que el impacto será diferente entre la educación pública y la privada, donde la disminución de la matrícula podría poner en riesgo la sostenibilidad de algunas instituciones.
En Santa Fe, el desafío ya está en marcha: anticiparse a un escenario con menos alumnos, más aulas pequeñas y un sistema que deberá adaptarse. Las decisiones que se tomen en los próximos años serán determinantes para convertir la contracción demográfica en una verdadera mejora de la calidad educativa.
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